Peluquerías y/o barberías de aquel viejo Deseado:
Las
peluquerías de antaño por lo general eran locales donde se ofrecían
varios servicios estéticos, principalmente el corte de pelo, recorte de
barba y bigote, afeitada tradicional con productos de lujo y fomentos.
Las pelucas también tuvieron su auge, y predominaban las tradicionales
de pelo lacio, con flequillo, cortado muy parejo en un largo que llegaba
a los hombros. Los instrumentos comunes de trabajo eran los peines,
cepillos, tijeras, pinzas, navajas afiladas, también toallas, capas de
corte y secador de pelo. En cuanto al material mobiliario para ejecutar
las tareas de peluquería estaban los lavacabezas (antes llamadas bacías
de barbero), mesas auxiliares, espejos, sillones y algún revistero. Y
seguramente algún local habrá contado con discos de pasta, colecciones
de revistas deportivas y diarios apilados en la mesita ratona y afiches
de la época abarrotando las paredes.
Esa pasión que tuvieron por las navajas, brochas y tijeras, sumada al valor del trabajo artesanal, fue lo que los llevó a tener su propia peluquería tradicional en algún rincón deseadense. Es probable que me olvide de citar alguna que otra peluquería de muchas décadas atrás, pero por el momento viene bien recordar los locales que tuvieron Atilio Salemme, quién además era músico; Cristóbal Bueno (Pelucho); Esteban de la Orden; la peluquería de "Pepe" y varios años más tarde se sumarían las peluquerías “Mary” de María de Alí; de Miguel Carrizo; Luis Miño; Haydeé Fernández; Marta Fernández de Fanjul; Jorge Gauto; Daniel Altamira, etc.
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